Nosotros no tratamos únicamente tu boca, sino que tu cuerpo completo, corrigiendo campos interferentes a nivel dentomandibular.
En nuestra clínica, comprenderás la odontología desde un punto de vista completamente diferente.


Estamos acostumbrados a ir al dentista cuando tenemos dolor o incomodidad en nuestros dientes. Pocos nos hemos preguntado cuál es el origen del problema o más aún, de qué forma podrían estar conectados nuestros dientes con el resto de los órganos del cuerpo.
Con la evolución de la ciencia y la técnica, las áreas de la medicina en general, se han super-especializado, alejándose de la visión global del ser humano como un todo, en el que confluyen cuerpo, mente y alma.
Todos los órganos del cuerpo están conectados e integrados entre sí; esto, además de los torrentes energéticos que lo integran.
Es así como podemos comenzar a hablar de Odontología Neurofocal.
La Odontología Neurofocal es una nueva filosofía terapéutica para los dentistas, que se fundamenta en reconocer en el paciente toda la gama de relaciones que existen entre los componentes de la boca y los otros órganos del cuerpo humano.
De este modo, dejamos de lado la visión aislada del dentista como un “sacamuelas” o un profesional que se dedica a “tapar” muelas. Los dientes son órganos vivos del cuerpo humano y cumplen funciones vitales, al igual que un corazón, pulmón, riñón o cualquier otro. Los dientes se encuentran en la boca, mitad adentro del cuerpo y mitad afuera. Establecen
conexiones energéticas de información respecto de muchas cosas que ocurren, como posición de la mandíbula, presión, temperatura o dolor al masticar, hablar, besar, sonreír, gruñir, etc.
La Odontología Neurofocal busca campos de interferencia, es decir, interferencias de la comunicación nervioso-energético que existe entre los diferentes órganos, en sectores de la boca, que tengan relación con otros problemas del cuerpo.
Enfermedades como artritis, cistitis, neuralgias, dolores frecuentes de cabeza, infertilidad, alergias en piel, entre muchos otros, pueden estar relacionadas con ciertas circunstancias en la boca (focos interferentes) como por ejemplo: muelas del juicio, presencia de metales en tapaduras, coronas, algunos tratamientos de conductos, restos de raíces, quistes, etc.
A través de esta filosofía de trabajo, los pacientes se ven beneficiados, no sólo desde el punto de vista de los dientes, sino que también, de otras muchas patologías médicas en el resto del cuerpo, que no han sido resueltas.
Por ejemplo, uno de nuestros pacientes con dolor crónico de estómago e intestino, por años investigado y tratado, sin un diagnóstico claro según la medicina alópata (tradicional), fue intervenido con Odontología Neurofocal y logró sanarse en pocas sesiones.
En nuestra Clínica Odontológica Martens Lewin estamos muy entusiasmados con los resultados que hemos obtenido y quisiéramos expandir y dar a conocer cada vez más este enfoque de tratamiento, para que más pacientes se vean
beneficiados y los terapeutas tengan más herramientas de tratamiento.

La principal diferencia radica en que la odontología neurofocal engloba todo lo que hace el dentista tradicional (quitar caries, extraer molares y piezas dentales, instalar prótesis, coronas, etc) pero además, se preocupa de la salud integral de la persona, a través de la liberación de campos de interferencia, en territorio maxilomandibular.

Es el medio interno de todo nuestro organismo. Todas nuestras células están inmersas en esta sustancia básica que las contiene. Este sistema básico está formado por agua y múltiples proteínas de la matriz como proteoglicanos, glicosaminoglicanos, ácido hialurónico, etc. También encontramos colágeno en diferentes cantidades- tipos y otras glicoproteínas como elastinas. Células del sistema inmunitario deambulan en el sistema básico, siendo posible encontrar vasos sanguíneos y células nerviosas. El sistema básico es capaz de transmitir información a todos los segmentos del cuerpo, ya que es uno solo y está comunicado como un todo.

Los Campos Interferentes son sitios o zonas de “irritación persistente” en cualquier parte del cuerpo, que generan una carga en el sistema básico. Generan una despolarización de las membranas celulares y restringen el libre flujo de información dentro del sistema básico. Cuando se van sumando campos interferentes, a veces unos más fuertes que otros, van saturando la capacidad del organismo de resistir y finalmente se pierde el equilibrio. De este modo, el organismo se enferma.

En este punto es cuando aparecen todo tipo de enfermedades crónicas y en terapia neural es conocido como el “segundo golpe”. En el territorio maxilofacial encontramos campos interferentes muy comunes como: Muelas del juicio, tratamientos de conductos con relleno inadecuado, quistes radiculares, restos de raíces, presencia de metales pesados, aleaciones metálicas en coronas, prótesis u otras restauraciones, periodontitis crónicas, etc.

Es de este modo, que se podrían producir un sin número de focos de interferencia tales como: migrañas, palpitaciones, dismenorreas, insomnio, rinitis, problemas de fertilidad, cistitis, artritis, y desórdenes neurológicos como pérdida de memoria, irritabilidad o falta de concentración.

Cómo quitarlos o cómo determinar el principal foco de interferencia

  • Hacemos un completo examen físico con orientación neurofocal palpando puntos específicos, sobre meridianos energéticos del cuerpo.
  • Realizamos una exhaustiva anamesis o historia de vida.
  • Buscamos en un examen clínico bucal, focos interferentes, para relacionarlos con los síntomas del paciente y así encontrar la causa bucal reflejada a distancia, en otra parte del cuerpo.
  • Hacemos test eléctricos para determinar si se están produciendo corrientes eléctricas entre los distintos metales en boca.
  • Bloqueamos la comunicación del posible campo interferente con Terapia Neural y reevaluamos al paciente. Si ha mejorado, quiere decir que estamos frente a la causa del problema y debemos corregir. En ocasiones, la corrección consiste en quitar metales y reemplazar por restauraciones libres de metal, otras veces hay que quitar un diente, corregir un tratamiento de conductos o sacar las muelas del juicio.

Históricamente, los materiales dentales que se han utilizado para restaurar o sustituir dientes perdidos, han sido en base a aleaciones metálicas. En boca, los diferentes metales, por sus diferencias de potencial eléctrico, son capaces de liberar iones y generar corrientes eléctricas por el medio acuoso, que es la saliva. Esto también es la causa de muchos de los problemas crónicos que tienen los pacientes.

Las amalgamas utilizadas masivamente hasta los años 90 y en menor medida hoy en día, tienen múltiples metales que están embebidos en mercurio, que es un metal pesado que no se elimina del organismo cuando se incorpora en él.

Lamentablemente, estas amalgamas sufren de un proceso de corrosión con cada masticación, con los alimentos ácidos y con el desgaste que produce el bruxismo. Así se van liberando diminutas partículas que se incorporan al organismo en el hígado, cerebro, riñones, bazo y producen graves daños a la salud.

Se sugiere quitar estos metales o reemplazarlos por estructuras libres de metal:

  • Mediante un análisis profundo de cada caso en particular.
  • Estudiando los posibles campos interferentes.
  • Realizando un análisis sanguíneo de intoxicación por metales pesados.
  • Se propondrá confeccionar elementos de restauración, protéticos o braquets ortodóncicos que no actúen en detrimento de la salud general.

La mandíbula es un hueso que se encuentra articulado con la base del cráneo, mediante dos articulaciones sinoviales. Una de ellas es las articulación temporomandibular. Por otra parte, se articula cuando los dientes contactan u ocluyen. Estas articulaciones están coordinadas principalmente por los músculos masticadores y están sostenidas por ligamentos hacia el cráneo.

Cuando la mandíbula está en reposo, los dientes no deben contactar. Esto sólo sucede al masticar y al tragar. En la función masticatoria, cuando se realiza el máximo apriete dentario para moler los alimentos, la articulación temporomandibular debe encontrarse estable en la fosa glenoídea (a ambos lados) y los dientes deben contactarse todos de forma bilateral, simétrica y simultánea.

Adicionalmente, los dientes del maxilar superior, deben cubrir como “tapa de caja” a los inferiores y los dientes anteriores deben entrecruzarse un par de milímetros. Todo esto genera una mordida mutuamente protegida, donde los dientes de adelante protegen a los dientes posteriores en los movimientos bordeantes o excursivos y los dientes posteriores protegen a los de adelante en las máximas fuerzas verticales.

La fuerza de la mordida se distribuye longitudinalmente por la raíz del diente hacia el hueso maxilar, huesos frontales y parietales, para finalmente disiparse en la bóveda craneana.

Todo este sistema está coordinado por la neuromusculatura. Se recibe la información de localización de la mandíbula en cada cierre de mordida por células propioceptoras distribuidas en los ligamentos periodontales, principalmente de los dientes anteriores quienes son capaces de guiar con delicadeza la mandíbula hacia el máximo apriete, sin destruir los dientes.

Cuando este sistema se encuentra alterado, se producen múltiples evidencias de que no existe un equilibrio neuromuscular y no hay una correcta relación entre la posición de las articulaciones temporomandibulares y la articulación de los dientes en cierre. La evidencia parte inicialmente como sensibilidad dentaria. Es el primer signo de estrés y sobrecarga. Se generan microfracturas del delgadísimo esmalte a nivel del cuello del diente y por ahí se estimulan directamente terminaciones nerviosas en los canalículos dentarios en la dentina con los cambios de temperatura, acidez, osmolaridad, etc. Luego, se generan abfracciones y/o recesiones gingivales, es decir, la encía baja y se ve claramente la raíz del diente. Otros signos de desequilibrio en el sistema masticatorio es el desgaste dentario. En una boca perfectamente equilibrada no debiéramos encontrar desgaste a ninguna edad.

La única forma de que los dientes y nuestros trabajos duren hasta nuestro último día, es mediante un adecuado equilibrio en la oclusión dentaria.

Es por esto que hacemos enormes esfuerzos por recuperar el equilibrio neuromuscular, una posición articular adecuada y un correcto engranaje dentario mediante restauraciones y rehabilitaciones.

Un antiguo proverbio francés dice: “Dime lo que comes y te diré quién eres”.

La alimentación es fundamental para la vida, para nutrir nuestro cuerpo, para enviar energía que ha sido emitida desde el sol hacia nuestras células. Es notable cómo se transforma la energía desde que es capturada por las plantas verdes, hasta que llega a nuestra boca como un bocado de manzanas, lechugas, nueces, pescado, etc.

El primer paso es la masticación. La masticación debe ser pausada, de tal manera que los alimentos ingresen realmente molidos al estómago y a los intestinos, donde es incorporada hacia los medios internos. Aquí nos topamos nuevamente con la importancia de los dientes: capaces de moler, cortar y triturar, con un mínimo esfuerzo.

Qué es lo que debemos comer? Hoy en día la industrialización de los alimentos, ha generado profundos cambios en nuestros hábitos alimenticios. Son escasos los alimentos realmente sanos y nutritivos, ya que prácticamente todos los alimentos contienen mayor cantidad de químicos que nutrientes, en su fórmula. Hay grandes conglomerados agrícolas que han cambiado incluso los genes de las plantas para que éstas crezcan mas rápido, sean más grandes, duren más tiempo, etc.

Sin embargo, todas estas manipulaciones desmedidas, han tenido lugar en forma tan rápida, que los seres humanos no hemos alcanzado a evolucionar para poder digerir, disolver y finalmente eliminar de nuestro cuerpo tantos productos químicos, pesticidas, fertilizantes e incluso ADN modificado. Es así como nuestro cuerpo reacciona, generando alergias alimentarias (antes nunca vistas), irritaciones en la mucosa gástrica y/o intestinal, cambios en la flora bacteriana simbiótica que nos ayuda y que está relacionada incluso con nuestros ciclos hormonales, estados de ánimo, etc.

Queremos ser educadores en este sentido, hacerles ver a nuestros pacientes que la alimentación es primordial en un proceso de sanación. No todos los alimentos son buenos para todas las personas.

La anamnesis es el relato del paciente en relación al motivo de consulta y esto se complementa con el examen físico para llegar a un diagnóstico.

Sin embargo, la medicina actual con los sistemas de salud saturados y las largas filas de espera para ser atendidos en un sistema que atiende sólo los síntomas, ya dejó de ser la medicina de antes, del médico de cabecera, que conoce al paciente y a su familia.

Cómo nos diferenciamos nosotros? La gran diferencia la hace conocer a los pacientes, saber sobre sus gustos, sus aptitudes, su alimentación, sus logros, sus problemas; conocer su vida, contada por ellos mismos y guiada hacia el conocimiento del problema. Este es el enfoque neurofocal. La gran diferencia.

Esto no se logra en 15 minutos, es una relación que se va haciendo en el tiempo y que finalmente ayuda al tratante como al enfermo, a recuperar la salud.